[ Guía 01 ]

Fisuras y grietas: cuándo indican un problema estructural

No todas las fisuras son graves, pero algunas son el primer aviso de un problema en la estructura. Le explicamos cómo distinguirlas, cómo vigilarlas y cuándo conviene pedir un estudio técnico.

Lectura: 3 minActualizada: octubre de 2026

Fisura o grieta: ¿qué diferencia hay?

Una fisura es una abertura fina que suele afectar a la superficie del elemento o a su revestimiento (enlucido, pintura, alicatado). Una grieta es una abertura de mayor tamaño que llega a atravesar el elemento.

El tamaño importa, pero no lo dice todo: una fisura fina en una viga puede ser más relevante que una grieta en un tabique. Para valorarla hay que saber dónde está, qué forma tiene y si sigue creciendo.

Por qué aparecen

Muchas fisuras no son estructurales: se deben a la retracción del mortero o del hormigón al secar, a las dilataciones por cambios de temperatura, a la humedad o a pequeños movimientos de la tabiquería. Suelen ser finas, estables y estéticas.

Otras indican que la estructura está trabajando por encima de lo previsto. Cuando un material soporta tensiones superiores a su límite elástico se deforma de forma permanente, y si siguen aumentando llega a romper. Las causas más habituales son:

  • Asientos diferenciales de la cimentación, por un terreno que cede de forma desigual.
  • Sobrecargas no previstas o cambios de uso.
  • Errores de diseño, de cálculo o de ejecución.
  • Corrosión de las armaduras del hormigón.
  • Fatiga del material por cargas que se repiten.

Señales de que puede ser estructural

Conviene que un técnico revise la fisura si observa alguna de estas señales:

  • Fisuras inclinadas, en torno a 45°, en muros y tabiques, sobre todo cerca de las esquinas de puertas y ventanas: son típicas de los asientos de la cimentación.
  • Fisuras en vigas, pilares, forjados o muros de carga, y no solo en el revestimiento.
  • Fisuras que siguen la línea de las armaduras, con manchas de óxido o trozos de hormigón que se desprenden.
  • Fisuras que se abren o se alargan con el tiempo.
  • Deformaciones visibles: forjados que flechan, suelos inclinados, puertas y ventanas que dejan de cerrar bien o paredes desplomadas.

Cómo vigilar una fisura

Lo más importante es saber si la fisura está activa (sigue moviéndose) o estabilizada. Mientras llega el técnico, puede hacer lo siguiente:

  1. Fotografíela con una referencia de tamaño (una regla o una moneda) y anote la fecha.
  2. Marque sus extremos con un lápiz y la fecha, para ver si se alarga.
  3. Repita las fotografías desde el mismo punto cada pocas semanas.
  4. No la tape ni la pinte antes del diagnóstico: borraría la información que necesita el técnico.

En el estudio técnico se colocan testigos o fisurómetros que permiten medir con precisión si la fisura se abre con el tiempo.

Qué es un estudio de patología

El estudio de una patología estructural tiene tres partes:

  • Identificación del comportamiento defectuoso: inspección, toma de datos y, si hace falta, ensayos.
  • Investigación de las causas, en la estructura y en el terreno.
  • Propuesta de intervención: reparación, refuerzo o, si el origen está en el terreno, actuación sobre la cimentación.

Reparar la fisura sin corregir su causa solo sirve para que vuelva a aparecer. Es lo que hacemos en nuestro servicio de patologías estructurales.

¿Y si la vivienda es nueva?

Si el edificio tiene menos de diez años, los daños que afectan a la estructura pueden estar cubiertos. La Ley de Ordenación de la Edificación establece un plazo de diez años, desde la recepción de la obra, para los daños causados por defectos en la cimentación o la estructura que comprometan directamente su resistencia y su estabilidad, y exige un seguro decenal en los edificios de viviendas.

Para reclamar hay un plazo de dos años desde que aparece el daño, así que no conviene esperar. Lo explicamos en la guía daños estructurales y garantía decenal.